Durante el tostado, los granos pierden peso (-20%), ganan volumen (+60%) y se modifican químicamente; se conforman así las componentes aromáticas del café, que pierde acidez y asume un gusto amargo, más pronunciado cuanto más se tueste.
Simultáneamente, el café adquiere un color castaño oscuro llamado "túnica de monje".
La torrefacción es un arte que requiere experiencia: durante este proceso se producen las modificaciones químicas que conforman el gusto y el aroma del café.
Para Segafredo Zanetti, la torrefacción es el fruto de una investigación y una innovación tecnológica constantes.
En el proceso de torrefacción, o tostado, se seleccionan, antes que nada, los granos crudos que pasarán después por las máquinas tostadoras.
Aquí se calientan y mezclan continuamente hasta que la temperatura alcanza los 200-230°C.